[ojalá] [inch’alá]

Creo que esperas este post, aunque no con las ganas con las que yo me enfrento a esta pantalla blanca. Han sido muchos días, de una intensidad tan grande, que hemos dejado hábitos, rutinas, gestos y manías a un lado. Por ejemplo, escribir. O algún momento de soledad. O un juego electrónico. No lo he echado de menos. Pero ahora vuelven las oportunidades como un bálsamo sobre una quemadura. Y mis paradojas contradictorias o mis contradicciones paradójicas en relación con la soledad. A veces, agradecida y buscada. Otras veces, pegada a la piel como sólo el miedo puede hacerlo.

Han sido días de intimidad y de convivencia, todas las horas y todos los segundos del día y de la noche. Días y noches de encajar las vidas diferentes, temiendo un poco los pequeños riesgos, los desencuentros, las diferencias y las renuncias o los reconocimientos de todo lo distinto que podría alejar y separar. Han sido días y noches de novedades y de conocernos en lo que nos quedaba todavía por saber, de ser especialmente cuidadosas para no dar por supuesto nada que pudiera perturbar o alterar el transcurrir perfecto del tiempo.

Si tuviera que hacer balance creo que decidiría que han sido unas vacaciones distintas a todas las demás, improvisadas, vividas hasta el último segundo, con todas las ganas y espíritu animoso y constructivo. He llenado tu espacio con algunas notas para ver de alargar un poco mi presencia, porque empáticamente reconozco la crudeza del momento en el que debas entrar en tu cama o en tu casa de la Sierra y recordar los lugares en los que han estado mis cosas: los enchufes en los que cargo mis devices, el rincón de mis botas de esquiar, las colas en la nevera, el cepillo con el que me secas el pelo, el lugar que ocupa mi maleta, mi almohada…

No es la primera vez que puedes con eso. Dios no quiera que el destino decida por nosotras que ha sido la última. Así que acabarás con una fortaleza tal que dará miedo acercarse a ti, cuando adquieras el hábito de echarme de menos. Dios tampoco quiera que estas separaciones se eternicen o sean regulares y periódicas. Ojalá la vida nos lleve a las dos a la vez a una ciudad con mar en la que podamos coexistir de la mejor de las maneras en función de todas nuestras circunstancias…

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