[Latecnologíayyo…]

Mi torpeza hace que no sepa cerrar este sitio. Esconderlo. Que pase al lugar que le corresponde, que es el olvido. Lo he intentado una y mil veces, quizá. Aquí y en otros muchos sitios, en tiempos muertos, perdidos. Y no puedo. He abierto otro en este mismo proveedor, como si quisiera pisar este lugar. Pero todo es inútil. Este sobrevive.

Creo que sería lo procedente. Cerrar este mausoleo, ahora que, es cierto, estamos mucho mejor. Y no sé hacerlo. Tampoco sé, siendo honesta, si quiero. A veces soy muy sentimental y muy fetichista. Y aquí están algunas palabras suyas, que le pertenecen. Ya he eliminado suficientes cosas suyas. Hasta la M invertida que nunca quiso reconocer como homenaje…

Y lo más cruel de todas las crueldades que me persiguen es que es un sitio íntimo y desconocido en el que podría volcar esa parte terapéutica que queda entre un poco de tristeza y las lágrimas que versé en los kleenex de mi psicóloga, ya superada la vergüenza, cuando me hablaba de relaciones tóxicas, enfermizas y me recomendaba promiscuidades nuevas e interesantes. No es lo mismo estar triste que llorar gramos y gramos de sal y haberlo superado casi todo en esta vida. No es lo mismo. Siempre queda algo. También entre estos días de fuerza y sonrisas, al recordar que, por unas horas, un par de días, recuperé una ilusión…

[unoquequedósinpublicar…]

La soledad y yo nunca nos hemos llevado muy bien. Pero esto de saberte tan cerca, a solo unos kilometros en linea muy recta y ascendente, complica un poco más todas las sensaciones. Quería salir corriendo hacia ti y me he propuesto hacer todo lo contrario y he elegido caerme hacia el mar, un poco como siempre. Quiero estar contigo, llevarte a mi lado, pasear y ver las cosas a través de tus ojos que las conocen por primera vez. O enseñarte algunos rincones y contarte cosas como si fuera guía, usurpando profesiones con total falta de respeto, a veces inventándome lo que no sé o ya no recuerdo.

He salido de casa porque necesito que mi cuerpo se exprese un poco, ante todo: tanta inactividad y tan larga, mucha frustración por diferentes razones, esta pena que llevo dentro y que se me escapa en líquido a veces, incertidumbres, planes, impotencias. Y mi cuerpo está teniendo kilómetros para expresarse. He caído en la tentación de conectar la música, así que suena Chris de Burgh y solo repite frases del tipo ‘I miss you tonight’ o ‘this is my book of life’. No puedo dejar de pensar en ti y en lo que tu piensas, lo que estás decidiendo compartir más a fondo con tu psicoterapeuta, que es quien sin duda más te puede ayudar. A mi me gusta intentar adivinarte y después disimular que sé todas las cosas que te preocupan, que echas de menos, que te duelen y entristecen, además de todas las que te gustan y persigues un poquito en secreto.

He parado en un bar del frente marítimo que no es de mis preferidos. Una terraza cubierta con algunos fumadores locales y otros de importación, repartidos alrededor de una de esas estufas de diseño que ya me gustarían a mi para mi terraza. Algún día le daré todas las posibilidades a ese espacio, simes que llega el día y me apetece aún y sigo ahi. Estoy colgando en FBK unas fotos que reportan mis pasos. Lo hacía para que me gueras siguiendo y nunca caigo en la cuenta de que no puedes acceder. El mar está movido, hace algo de viento y se ha puesto a llover. Me apetecía algo caliente y escribir. Mi cuerpo también echa de menos esa forma de expresión. Una señora mayor pero de la zona alta levanta la voz para contarle tonterías a un señor que no puede ser si marido de seiempre. Tienen un perro. Yo escucho a Chris todo el rato pero sé que habla alto. Puedo leerle los labios aunque no lo hago, solo a veces.

Quiero seguir caminando y leyendo y teniéndote y escribiendo y ya no quiero comer fuera. Me apetece ir a casa y prepararme algo que haga que me sienta bien por dentro porque el exterior, aunque tú no puedas verlo, tiene mal arreglo… He visto mucha gente correr que me ha dado envidia. Eso significa que están perfectos y no les duele ni molesta nada. La salud… También he visto mucha gente sola y parejas felices cogidas de la mano o del brazo. Extremadura, que tiene un sentido solo para mi, me ha escrito un rato y me ha hecho compañía. Tú también pero estás fiscalizada, así que te escribo este post desde el fondo de mi corazón para decirte que ni yo sé lo que sería capaz de dar a cambio de tenerte ahora aqui delante, mirándome de frente…

[Enesasestamos]

Intento caminar mucho. Un paso detrás de otro. Cerca del mar o en la ladera de una montaña. Buscando el sol y viviendo mi soledad. A veces cruzarme con gente en pareja hace que se me salten las lágrimas y sienta vergüenza de mi situación. Alguien me dijo que no acabaría sola la vida y, sin embargo, se me come el escepticismo. Sumo algunos fracasos ya… Camino, despacio, paso a paso, porque de pronto lo lógico, lo predecible, lo improvisado y feliz se ha venido abajo. Se impone la reflexión profunda, en dos direcciones. Existen normas nuevas. Hay retrocesos perceptibles que es imposible saber cómo van a terminar. Es tiempo de incertidumbres, ahora que el invierno me ha congelado por dentro y al menos han cesado las lágrimas. He detenido los impulsos y retengo las ganas. Es cierto que la ansiedad ha disminuido desde que has vuelto pero sabemos que eso no es garantía de nada. Podría servirnos para volver a sentirnos fuertes, independientes, con autonomía y determinación. Por eso trabajamos en lo necesario, por lo que ha de venir, por si en algún momento se impone cualquier cosa que vuelve a abrir el paso a las lágrimas…

[Películasyparaísos]

Una tarde de fin de semana nos tumbamos en el sofá blanco, de lado. Te abrazaba con pasión y todas las ganas del mundo, por detrás, envolviéndote totalmente. Teníamos las manos entrecruzadas a la altura de tu pecho. Vestías tus gafas negras y un pijama. Yo una de tus batas finas en una gama de rosas. Vimos por primera vez la televisión y cayeron tres películas, al menos. Hoy he recordado varias veces escenas de una clásica, en blanco y negro, de unos periodistas que cubrían una ejecución. No recuerdo ni el nombre de la película ni el de los actores o protagonistas. Tampoco sé por qué la estoy revisitando hoy, precisamente. Puedo visualizar alguna de las escenas, las escalas de grises, expresiones sobreactuadas. Tampoco recuerdo la música o la banda sonora pero sí la luz de invierno entrando por la ventana, los blancos de las cortinas y la librería con vídeos, cedés y libros, tu olor, a la altura de tu cuello, en su lado izquierdo y la sensación de que entonces estaba en el único lugar del mundo en el que quería estar porque entonces eras mi paraíso…

[Sentimientos]

Me he cambiado los pendientes y el bolso. No puedo usar la tablet pequeña. Quemaría todo mi armario y visto como antes, de negro. Por fuera y por dentro. En cuerpo y alma. Recorro la ciudad y sus calles pequeñas pero me cruzo con conocidos que me ven los ojos y saben que he llorado. Escapo de mi misma pero sin éxito. Me da miedo subir al coche y ver que el paraguas negro sigue a medio abrir, en el mismo sitio de cuando estuviste tú. No bebo vino y tampoco necesito comer. Ni se me ocurre poner la radio porque todas las canciones son tú. Pienso a corto. Hoy. Quizá mañana. Venzo crisis de ansiedad en toda regla pero dudo en entrar por mi propio pie para que me ayude alguien con una bata blanca; y me desplomo en brazos de extrañas. No quiero gente, ni hablar, ni estar sola. La mente en ebullición no me deja desconectar, dormir, avanzar, confirmar, vivir, olvidar. Tiraría mi teléfono al río, para aislarme, consciente de que no va a traerme las únicas noticias que necesito, en forma de letra, en forma de palabra. No soy capaz de pensar en que puede haber un mañana o un fin de semana o las vacaciones. No quiero moverme ni salir de casa. No sé qué va a ser de mi. Tengo frío y a veces todavía se me escapa un hipo…